Home

CIUDAD: HUERTOS URBANOS RURALIZANDO LA CIUDAD
Published on January 26th, 2012

Por Mariana Ordóñez.

 ¿Alguna vez te has preguntado de dónde provienen los alimentos que consumes? ¿Cómo se abastece tu comunidad de hortalizas, frutas y verduras? ¿De qué forma fueron cultivados? Muy pocas veces nos tomamos el tiempo de analizar dichas cuestiones, pues estamos acostumbrados a satisfacer nuestras necesidades alimenticias en grandes supermercados.  La realidad es que cada día contamos con menos áreas verdes para el cultivo, la mancha urbana se expande sin tomar en cuenta límites y la población continua en aumento (Hace unos meses llegamos al habitante número 7.000 millones en el mundo).

¿Y cómo se alimenta a 7 mil millones de personas? Ante la demanda masiva de alimentos se tuvo que generar una respuesta igualmente masiva de producción. La producción acelerada de alimentos provenientes de la tierra trae consigo consecuencias negativas, tanto para el ambiente como para nosotros los consumidores. Entre las consecuencias más significativas esta la sobre explotación de la tierra, es decir: no estamos permitiendo que se cumplan los ciclos de recuperación que la tierra necesita para seguir siendo fértil y apta para el cultivo.  Otro aspecto negativo es la alteración que sufren los alimentos durante el proceso de cultivo, todos estamos al tanto de las transformaciones genéticas, químicos, fertilizantes y pesticidas a los que están expuestos los frutos con la finalidad de acelerar el crecimiento y aumentar su tamaño, sin importar que éstos pierdan sus propiedades nutritivas y causen daños a la salud.

Los “Huertos Urbanos” surgen como una respuesta viable, saludable y sustentable para cubrir parte de nuestras necesidades alimenticias. Tenemos la posibilidad de cosechar en un espacio reducido alimentos como la papa, zanahoria, betabel, lechuga, cilantro, rábanos, tomates, pepinos y calabazas, entre otros. ¿Qué necesitamos para crear un huerto urbano? Un pedazo de azotea, jardín o mesas de cultivo, dedicación y paciencia.

Cosechar nuestros propios alimentos nos permite consumir productos de calidad, libres de químicos, altamente nutritivos y con mejor sabor, además de que apoyamos al medio ambiente generando micro-ecosistemas y frenando la erosión de la tierra. Los huertos urbanos emplean fertilizantes naturales los cuales se realizan por medio del composteo de los desechos orgánicos de nuestros hogares, un punto más en pro de la ecología. Si no está en nuestras posibilidades crear un huerto urbano en casa, podemos comprar en “mercados orgánicos”, apoyando la producción local de nuestra comunidad y mejorando nuestra economía (consumir productos locales evita que paguemos costos agregados por importación y transporte de alimentos).

Para este artículo tuvimos la oportunidad de entrevistar a los creadores de la comunidad Ya’ax, la cual en sus propias palabras “nace como un foro de expresión abierta, un espacio que difunde la agricultura orgánica en nuestra ciudad, compartiendo una forma de vida sustentable, respetuosa con el medio ambiente, en el que la naturaleza y el urbanismo crean un estilo de vida equilibrado.”

En esta entrevista, David Robertson Cubello y Juan José Sierra Canto nos relatan como se adentraron en este camino y los beneficios que les ha producido.

De consumidores en los grandes supermercados a productores sustentables hay  un abismo, y por supuesto, un gran proceso reflexivo acompaña ese cambio. Cuéntenos, ¿Qué los motivó a seguir este camino?

La principal motivación en este camino, es el contacto con la tierra. Durante muchos años hemos estados desconectados de la tierra, de los ciclos naturales, las plantas, los árboles, de nosotros mismos y principalmente de nuestros alimentos, nuestra fuente de vida. Hemos confiado en grandes empresas a quienes aportamos grandes cantidades de dinero, para obtener de ellos lo que creemos nos nutre y alimenta. Apoyando sistemas de producción alimentaria que destruyen nuestro planeta , enferman la tierra y por ende a nosotros mismos.

Comienza a surgir un llamado hacia una alimentación natural, orgánica y ambientalmente responsable, pero claro a los 23 años te das cuenta de que esta alimentación es costosa, aunque no debería serlo y entendemos que la única forma de poder comer alimentos orgánicos, es sembrándolos tu mismo.

Una vez que tomaron la decisión de producir sus alimentos, ¿Cuál fue el siguiente paso? Es decir, ¿Cómo aterrizó esta idea?

Realmente comenzamos desde cero, nunca antes había tenido experiencia en sembrar y honestamente jamás imaginé que esto sucedería. Comenzamos a buscar información sobre cursos o escuelas de agricultura orgánica en Mérida sin tener mucho éxito. Hasta que una vecina de la infancia, que ahora produce hortalizas y huevo orgánico, nos comentó de la existencia de la Escuela de Agricultura Ecológica  U YITS KA’AN. Fue ahí donde conocimos a Ceci Uh, una hermosa mujer campesina que coordinaba un curso en la comunidad de Hunucmá y que al mismo tiempo dirige el proyecto de una granja familiar agroecológica. Tuvimos maestros que provienen del campo, campesinos que compartieron su sabiduría ancestral, aquí comenzamos nuestra preparación durante un año. Durante el curso aprendimos diversas técnicas de siembra en la región, técnicas orientadas a la producción en parcelas, huertos y terrenos. Aquí tuvimos que ingeniárnosla para aplicar estas técnicas orientadas al campo, para la producción de alimentos en una ciudad. Comenzamos a recorrer la ciudad y juntar basura para sembrar, llantas, cajas, huacales, excusados, pantallas de computadora, cualquier espacio donde podíamos imaginar una planta. Y así comenzamos nuestro huerto, aprendiendo en la práctica de la mejor maestra, la tierra.

Para iniciar el cultivo, ¿Qué especies eligieron y por qué?

Comenzamos el cultivo haciendo una lista de las  verduras y hortalizas que consumimos. En nuestro caso comemos muchas verduras, así que sembramos la mayor variedad posible: lechuga, arúgula, tomate, cilantro, berenjena, calabaza, pimiento, zanahoria, remolacha, cebolla… Bueno el límite de tu huerto, es tu imaginación y claro tu consumo. También buscamos sembrar y rescatar semillas ancestrales, semillas criollas y especies locales que están adaptadas a nuestro clima y sus temporadas, y que más importante aún, se están perdiendo y es un compromiso el rescatar esta herencia ancestral.

Investigando un poco acerca de las especies que manejan me causó asombro ¡la variedad! tomate, lechuga, berenjena, cilantro, melón, maracuyá, pimiento morrón  y muchos más. ¿Cuáles son las necesidades espaciales para tener un huerto tan diverso?

Nosotros no contamos con un gran terreno, ¡nuestro huerto está en el techo de nuestra casa! Tenemos dos techos de 4 mt x 5 mt en los que cultivamos de todo! Tenemos más de 10 variedades de lechuga, arúgula, más de 6 variedades de tomate, brócoli, acelgas de distintos colores, pimiento rojo, amarillo, naranja, maracuyá, cebolla blanca, cebolla morada, epazote, cilantro, perejil, hierba buena, berenjena, salvia, tabaco, remolacha, rábano, zanahoria, espinaca, flores comestibles, chile poblano, xcatic, serrano, jitomate verde, apio, alcachofa, orégano, bueno, si sigo no termino.

Realmente tener un huerto de auto consumo es mucho más fácil de lo que creemos, haciendo composta con nuestros desperdicios orgánicos, mezclándola con tierra, podemos sembrar en jardineras, macetas, techos, terrazas, balcones y al mismo tiempo podemos reciclar basura urbana, llantas, huacales, tinas de lavadora, televisiones, botellas de pet, la imaginación al crear tu huerto vuela tanto que puedes usar cualquier cosa en la que te imagines una planta!

Al trabajar la tierra, regresamos a tener ese contacto con ella que ha existido durante toda la humanidad, estoy seguro que todos nosotros hemos tenido un abuelo, tio, bisabuelo o padre campesino, realmente no estamos aprendiendo nada nuevo, estamos recordando información que está en nosotros y al hacer esto comprendemos que el trabajo más grande lo hace la tierra, nosotros solamente la ayudamos a florecer.

Ya que se establecieron como consumidores sustentables, ¿Cuáles son los beneficios qué les ha dejado esta nueva forma de vida?

El beneficio más grande, es el placer de ir a tu huerto y comer algo que tu mismo sembraste, viste crecer y ahora puedes cosechar, nunca nada te va a saber igual que la primera ensalada o el primer tomate que cosechas de tu trabajo.  Existen muchísimos beneficios al tener un huerto, el ahorro económico al producir tus alimentos y dejar de comprar comida en el súper, que también aporta beneficios a nuestro planeta reduciendo el uso de combustibles fósiles en la transportación y  producción de alimentos de forma masiva, que se traduce en un beneficio a nuestra salud y la de nuestro planeta. También reciclamos nuestros desechos orgánicos para la producción de composta y reutilizamos basura como macetas.

Yaax Centro Verde lo describen como una “comunidad de servidores planetarios”. ¿En qué momento surge la necesidad de crear dicha comunidad para compartir la experiencia y el conocimiento adquirido?

Ya’ax nace como un centro de difusión de agricultura orgánica, de un estilo de vida sostenible y responsable con el medio ambiente. En Ya’ax compartimos saberes campesinos que podemos aplicar en la creación de huertos urbanos, abriendo las puertas de nuestra casa para compartir que una vida en armonía con la naturaleza y en equilibrio es posible.

Existen dinámicas sociales diversas en el manejo de una comunidad. Platíquennos ¿cómo funciona Ya’ax?

Ya’ax es un espacio abierto a todo aquel que quiera conocer el trabajo con la tierra. Através de nuestros cursos compartimos técnicas de siembra urbana para la realización de huertos de auto consumo.

Por el momento, somos un proyecto que va naciendo, que va creciendo y ahora nos damos cuenta de que necesitamos más manos para poder crecer como queremos. Estamos re-estructurando muchos aspectos de Ya’ax para poder tener un trabajo comunitario y poder compartir con muchas más personas.

Sé que acaban de abrir fechas para impartir un curso de “huertos urbanos y techos verdes” ¿Hacia quiénes esta enfocado este curso?

El siguiente curso de huertos urbanos es el sábado 28 y domingo 29 de enero, en este curso compartimos nuestra experiencia en los huertos de autoconsumo  y distintas técnicas para que puedas hacerlo en casa. Está dirigido a todo mundo que quiera aprender a trabajar la tierra! Hemos conocido gente muy hermosa gracias a estos cursos, han participado, arquitectos, amas de casa, jóvenes, doctores, físicos, biólogos, estudiantes, abuelitos y abuelitas, bueno de todo y nos encanta ¡porque el trabajo con la tierra es para todos!

Nos enteramos de un reconocimiento recibido a nivel nacional. Antes que nada: ¡Felicidades! y ahora si, compartan con nosotros el triunfo.

Pues gracias a unos amigos de la universidad que decidieron hacer un proyecto sobre Ya’ax para un concurso de cortometrajes llamado HAZLO EN CORTO, realizaron un  documental sobre nuestro proyecto y resultó ganador como mejor documental y mejor proyecto sustentable. Y bueno que te puedo decir, estamos felices de haber obtenido este reconocimiento a nivel nacional, y muy comprometido con seguir trabajando y seguir difundiendo la agricultura urbana.

Desde que iniciaron este concepto no han parado. ¿Qué es lo que sigue? ¿Cuáles son los planes a futuro?

Ahora nos encontramos formando un huerto comunitario, con distintas personas que han participado en los cursos de capacitación, en este espacio estamos sembrando alimentos orgánicos para más de 15 personas quienes en comunidad, trabajamos la tierra y cosechamos sus frutos, estamos aprendiendo mucho de esta experiencia para poder replicarla en un futuro y que en las ciudades existan huertos orgánicos y comunitarios que puedan satisfacer las necesidades alimentarias de los habitantes, ruralizando las ciudades y de esta forma concientizar a los habitantes de lo importante que es el equilibrio entre humano y naturaleza.

Tenemos mucha chamba, estamos escribiendo un manual de agricultura orgánica adaptado a nuestra región y seguir creando herramientas que nos permita difundir el trabajo con la tierra.

Queremos seguir compartiendo talleres de agricultura orgánica en comunidades indígenas, ciudades, albergues, cárceles, centros de rehabilitación, crear espacios comunitarios en parques o terrenos baldíos donde la gente pueda sembrar, tener ese contacto con la tierra.

Y por supuesto seguir sembrando mientras haya vida.

Para finalizar esta entrevista les dejamos un espacio en blanco para que compartan un breve mensaje con los lectores de Melusina Bombay. ¡Muchas gracias!

A todos, invitarlos a sembrar, ¡siembren lo que sea, pero siembren! Acérquense a la tierra, atrévanse a trabajar con ella, que en estos momentos nos necesita y siempre nosotros la necesitamos, muchas gracias por su tiempo, por leer este sueño que juntos hemos hecho realidad.

 

David Robertson Cubello / Juan José Sierra Canto.

David Robertson Cubello, es egresado de la Universidad Anahuac Mayab de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación, especialidad medios visuales. Juan José Sierra Canto, es egresado de la licenciatura en Administración de Empresas, en la Universidad Marista. Pero es hasta que en la escuela de agricultura ecológica de maní, U YITS KA’AN, descubren su verdadera vocación. A lo largo de un año de trabajo en el campo, aprenden el arte de trabajar la tierra de forma orgánica y en sincronía con los ciclos naturales. Teniendo como maestros a campesinos mayas, profesores egresados de la Universidad de Chapingo, médicos tradicionales mayas y especialistas en apicultura y aves de traspatio, logra de esta forma una visión amplia de la agricultura en nuestra región.

Recientemente con la ayuda de los maestros del campo redactan el primer manual sobre el diseño y construcción de huertos orgánicos de autoconsumo orientado a la región de Yucatán.  Actualmente estudian el curso Agricultura Urbana y Periurbana como Herramienta para la Seguridad Alimentaria y el Desarrollo Municipal impartido por la Food and Agriculture Organization (FAO).

Imágenes por cortesía de Yaax Centro verde

Fuente: http://www.melusinabombay.com/?p=648

________________________________________________________________

A continuación se puede ver el documental ganador de HAZLO EN CORTO del año 2008 titulado “La Nopalera” de Diana Lorena Garay Viñas. (duración 17 m)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s