Home

El huerto urbano conquista los rascacielos

El huerto urbano conquista los rascacielos

Los mercados de hoy cada vez venden productos menos naturales, modificados para que aguanten los largos transportes desde el lugar de producción hasta el lugar de venta, lo cual sacrifica su sabor y su contenido nutricional; y todo esto por un precio cada vez mayor. Este hecho ha sido desencadenante de que una oleada de personas tomen conciencia de este hecho y hayan optado por cultivar ellas mismas sus propios huertos en sus casas y terrazas.

 Skyline BrooklynEn esta línea, la organización sin ánimo de lucro, GreenGuerrillas, fundada en los años 70, tenía como objetivo promover la transformación de solares abandonados en huertos comunitarios utilizándolos como herramienta educativa y social para promover el trabajo en equipo.

Hoy en día, fruto de aquel movimiento social se encuentran en Nueva York más de 700 huertos urbanos, los cuales también están empezando a colonizar los altísimos tejados de Brooklyn, con la iniciativa de muchas personas que quieren hacer de su ciudad un lugar donde el campo y el asfalto se unan. Incluso en la Casa Blanca, la primera dama norteamericana, Michelle Obama tiene su huerto ecológico el cual usa para educar en los sanos hábitos alimenticios a todos los americanos.

Aunque las primeras azoteas las labró el grupo Earth pledge, fue Annie Novak (Ver más abajo artículo “La granjera en el tejado”) la pionera en cultivar a gran escala en la azotea de su edificio, con 2000 metros cuadrados de cultivo, acompañado de sus conejos, gallinas y abejas. Annie distribuye la mayor parte de la producción de verduras y de hierbas comestibles en los restaurantes locales y el sobrante lo vende en la misma huerta o en los mercados locales de granjeros llegando incluso a repartirlas en bicicleta. Sin embargo, es Ben Flanner (Ver más abajo artículo “Un jardín en la azotea de Greenpoint”) el propietario de la granja/tejado más grande del mundo, con 10.000 metros cuadrados y 140 hileras de cultivos.

A ras de suelo, Ena McPherson lleva los mandos de 3 huertas comunitarias. Debido a que en su barrio no hay forma de comprar alimentos frescos, decidió cultivarlos ella misma en los solares vacíos de su vecindario, al más puro estilo GreenGuerrilas.

Huerto en rascacielos

 El factor que tienen en común todas estas personas es que cultivan utilizando métodos de cultivo ecológicos, sin usar fertilizantes químicos y con una huella ecológica mínima, ya que todo lo producido se consume, siendo mínimos los residuos generados, al contrario de lo que ocurre en las grandes empresas, y se distribuye a muy poca distancia del lugar de producción, reduciendo las emisiones que se producen con el transporte durante el proceso de distribución.

Annie Novak cree que no es necesario vivir aislados en el campo para poder cultivar nuestra propia tierra, sino que la ciudad dispone de una inmensidad de posibilidades para cualquier persona que este interesada en cultivar su propio huerto.

“No hace falta renunciar a la ciudad para estar en contacto con la tierra. Hay que traer el campo hasta el asfalto.” Annie Novak.

Es una noticia de Planeta Huerto.

________________________________________________________________

La granjera en el tejado

CARLOS FRESNEDA desde Nueva York, para El mundo.es | blogs.

10 de julio de 2009.- En un tejado de Brooklyn, el cinc caliente ha dejado paso a la felicidad de la tierra, y encima han brotado las lechugas, las coliflores y las tomateras. La cosecha palpita a cinco pisos de altura, con el ‘skyline’ de Manhattan al fondo, y Annie Novak se dispone a llenar las primeras cajas de verduras ecológicas, con destino a los restaurantes locales.

“Esto era una tejado inhóspito como cualquier otro hace apenas cuatro meses”, recuerda la granjera urbana. “Lo más fatigoso fue subir hasta aquí la tierra, pero con un buen aislamiento y un puñado de semillas, cualquier tejado puede convertirse en un vergel. Y no sólo tendremos comida, sino que estaremos absorbiendo el agua de lluvia, y cotribuyendo a la refrigeración de los edificios, y mitigando la ‘isla de calor’ tan frecuente en las ciudades”.

Annie Novak recoge verduras ecológicas en su tejado de Brooklyn. | Carlos FresnedaAnnie Novak recoge verduras ecológicas en su tejado de Brooklyn. | Carlos Fresneda

Dos mil metros cuadrados tiene el tejado/granja de Brooklyn, creado por Annie Novak y Ben Flanner en lo más alto de un viejo edificio industrial en Greenpoint, reconvertido en estudio de cine independiente. Decenas de voluntarios se han pasado en las últimas semanas para echar una mano con la cosecha, y celebrar de paso el solsticio de verano, o quedarse extasiado con las vistas.

“Siempre me atrajo poderosamente Nueva York”, confiesa Annie Novak, 26 años, curtida en la agricultura en Ghana y en Suramérica (pasó también un tiempo en Sevilla y habla español con gracejo andaluz). “La gente joven hemos descubierto que no hace falta renunciar a la ciudad para estar en contacto con la tierra. Estamos en los albores de un movimiento para traer hasta el asfalto lo mejor del campo”.

El movimiento se llama Greenhorns y cuenta ya con una película que rastrea la nueva generación de granjeros urbanos, desde la legendaria Berkeley (donde se gestó el Back to The Land de la era hippie) a la ‘revolucionaria’ Brooklyn, con parada obligada en Portland, paraíso de la agricultura ‘en el patio trasero’.

Robyn Streeter y Donna Smith son las artífices de esa singular idea, ‘Hortelanas a Domicilio’,– que está cuajando en otros puntos del país. Por 1.575 dólares al año, las dos granjeras urbanas convierten el típico jardín con césped en una frondosa huerta que alimentará a una familia de cuatro personas durante ocho meses al año.”La tierra, las semillas, el riego, la cosecha… todo corre de nuestra parte”, aseguran las creadoras de Your Backyard Farmer, que nos muestran con orgullo dos de las 30 granjas/jardines a su cuidado. “Lo bueno es que este trabajo es que con el tiempo vas calando en tus ‘clientes’, y aprenden a hacer ‘compost’, involucran a sus hijos y deciden cultivar ellos mismos un terrenito”.

Salvando la distancia, Robyn, Donna y Annie agradecen el gesto de la primera dama, Michelle Obama, que con unas botas negras y un golpe de azadón ha conseguido convertir la agricultura urbana en mucho más que una moda pasajera.

Robyn Streeter y Donna Smith, hortelanas a domicilio en Portland. | Carlos Fresneda

Robyn Streeter y Donna Smith, hortelanas a domicilio en Portland. | Carlos Fresneda

__________________________________________________________________

Un Jardín en la azotea en Greenpoint

La granja de Ben Flanner con unos 50 tipos diferentes de plantas y vegetales … (Noonan for News )

Por JAKE PEARSON, martes, 30 de junio 2009 en nydailynews.com

Ben Flanner, renunció a un trabajo de oficina en una compañía de comercio electrónico para dedicarse completamente a ver crecer alimentos durante ésta primavera, y ha convertido el techo de un antiguo edificio industrial de 10.000 metros cuadrados en un próspero vergel.

“Un montón de gente que dudan y oyen hablar de ella, cuando vienen exclaman, ‘Oh, Dios mío'”, dijo Flanner, 28 años, que solía hacer marketing de E * Trade, al que ahora se le conoce como Ben el granjero.

“Estoy cada vez produciendo más alimentos en la ciudad”, dijo. “Es una combinación increíble de pasión, y obtener alimentos en uno de los lugares más frío en la Tierra.”

Con Manhattan como telón de fondo, Flanner ha ido cultivando la col rizada, lechuga, tomates, zanahorias, rábanos, guisantes y hierbas a partir del mes de abril y de 100 toneladas de tierra que transportaron hasta el techo con una grúa.

Gracias a la primavera lluviosa, la granja de la azotea en Eagle St. ha producido ya una recompensa que es la comidilla del barrio.

“Ahora que es un buen color verde en busca de mostaza”, dijo Flanner como él arrancó una hoja de las hileras de vehículos que cruzan el techo. “Ha sido muy emocionante.”
Los agricultores están invirtiendo en el voluntariado y Flanner ya ha comenzado la venta de productos a los restaurantes locales deseosos de utilizar alimentos cultivados en casa.

“Las hojas de mostaza son un gran éxito”, dijo Sean Rembold, de 33 años, chef ejecutivo de Marlow and Sons en Williamsburg. “Nos referimos a ellos como los Verdes tejado.”

Flanner también ha contado con el apoyo de toda la ciudad, lo suficiente como para ayudarle a hacer a fin de mes.

Kensington Establos en el Prospect Park le dona abono para el suelo. Cafés locales de barrio han dado sus granos de café usados ​​para hacer abono para las verduras y un poco de cabello de las peluquerías Parque proporcionan alto contenido en nitrógeno y también es bueno para el compost.

“En Brooklyn, todo el mundo le encanta la comida”, dijo Annie Novak, de 26 años, un agricultor tipo que ayudó a comenzar el jardín de la azotea con Flanner y ahora lidera sesiones semanales de voluntarios.

“Las personas que se mudan a Brooklyn cocinero o gustaría tener metros y hay pequeños restaurantes con chefs apasionados y ellos son los que están dispuestos a invertir con nosotros”, dijo.

Pronto, Flanner espera comenzar a vender en los mercados de agricultores locales también.

En este momento, Flanner dijo que la granja es aún una labor de amor – y se ha gastado hasta ahora cerca de $ 5.000 para ponerlo en marcha. Pero él espera ampliar un día para otros techos para convertirlo en una granja comercial sostenible.

“Esto es definitivamente un verano de pruebas”, dijo Flanner, que está tratando de averiguar qué vegetales crecen mejor. “No puedo ignorar el lado del negocio de esto”.

El primer proyecto surgido el pasado otoño, cuando Flanner correo electrónico Goode Green, un local de diseño del techo verde y empresa instaladora, acerca de cómo iniciar una granja de la azotea.

Los propietarios de Goode Green, Chris y Lisa Goode, aprovechó la oportunidad para ayudar y Flanner conectado con los amigos que tenían un techo de sobra y un deseo de ir verde.

“Hemos tenido el agricultor, el techo y ahora hay más de 200.000 libras de suelo allí”, dijo Lisa Goode.

En cuanto a Flanner, que está feliz de ser la agricultura, en lugar de trabajar en una oficina. “Hay algo de mágico. Me encanta ensuciarme las manos”, dijo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s