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“En una ciudad de cemento, una extraña fobia a los espacios verdes, en una ciudad donde las aceras han sido robadas por las carreteras, en una ciudad donde cada día se respira una oscura niebla llamada “humo”, usted pensaría, hay mucho más que barras en los tejados y azoteas”. Citando a Sir Mark Sykes, en su última visita a Beirut.

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La ciudad de Beirut (Líbano) es un caso particular de caos y contaminación. Curiosamente, los altos niveles de contaminación no tienen su origen en la industria, que no tienen, en un sistema político paralizado, en las milicias armadas o por interferencias extranjeras, sino que se trata de un problema cultural e histótico de la propia población, que ha demostrado a lo largo de la años, ser poco consciente y cooperativo, con el medio ambiente, y siempre ha rechazado de plano, la idea de sustituir los grandes vehículos como el Humvee por otros más pequeños, o la “utopía” de andar o rodar en bicicleta, para sus desplazamientos..

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Por otro lado, las condiciones geográficas del enclave de la ciudad, entre montañas, con un clima relativamente seco y, muchos años sin planes urbanísticos racionales, se ha construído “sin orden ni concierto”, sin espacios verdes, levantando moles y moles de edificios de hormigón, hace verdaderamente imposible planificar nuevos espacios verdes sin tener que demoler muchos de los edificios existentes.

Por otra parte, las limitaciones sociales y políticas, son aún más importantes, ya que los pocos espacios libres son muy caros, y ni los dueños ni la sociedad, están dispuestos a sacrificarse para conseguir un poco más de espacios verdes. El municipio y las autoridades, tampoco tienen, ni la voluntad ni el poder mediático, para implementar regulaciones radicales.

Dadas las circunstancias y la situación, una solución más pragmática, sería elaborar e imponer (yo soy más partidario de inculcar o de “premiar” a los que si lo hagan de voluntad propia, para que cunda el ejemplo) mediante un decreto municipal, la obligación a cada edificio, para el crecimiento de un simple jardín en la azotea. Nada de complejidades, un par de árboles en macetas, sacos en cada azotea. Como incentivos a la población urbana, el municipio puede ofrecer reducciones de impuestos o beneficios a los edificios que tienen un jardín en la azotea en buen estado. Las empresas del sector,  jardinería / cultivos, podrían ofrecer descuentos y beneficios sociales, abriendonos así, a un nuevo Beirut verde, sin tanta contaminación, beneficioso para el medio ambiente, para la sociedad, para la ciudad.

Hay muchos tipos de árboles que pueden crecer en un clima como el de la ciudad de Beirut, con porte de 3-4 metros de altura, en macetas, cubos, tinas, como por ejemplo el Olivo (Olea europaea), el Molle Schinum (Molle o Pimienta del Perú), Morera blanca (Morus Alba), Árbol del paraíso o Agriaz o Cinamomo (Melia azederach), Granado (Punica granatum), etc … Para evitar la caída de los árboles, en el caso de vientos fuertes, se podrían unir mediantes alambres o cordeles de acero, de estopa o de cuerdas de agarre al techo.

La campaña de divulgación podría ser algo así:

La visión del nuevo Beirut, pasaríamos de una “ciudad gris” a una “ciudad verde”:

Los beneficios de éste maravilloso proyecto son muchos. Un aire más limpio y saludable, mejor calidad de vida para sus ciudadanos, integración de la ciudad con el medio ambiente. Termoregulador de las elevadas temperaturas que se registran en la ciudad, debido a un clima cada vez más seco y árido, suavizando las temperaturas que redundarían en un menor consumo de energía y de recursos naturales. Esto beneficios y otros muchos, aumentarían la calidad de vida de los residentes. Por otro lado, aprovechando las sinergias, dependiendo de la elección de árboles y plantas, estos jardines en las azoteas, pudieran derivar al desarrollo de la agricultura urbana con plantas horticolas, para la alimentación local de la población.

En última instancia, si el plan funciona, Beirut podría llegar a tener un “maravilloso bosque en las azoteas”, llegando a ser un lugar de referencia, siendo: Beirutopia.

La propuesta de Studio Invisible es simple y sencilla, de bajo costo, que no interrumpirá el enfoque actual de Beirut, sobre el transporte urbano. La propuesta pide a muchos, si no a todos, los rascacielos, edificios de Beirut, algo muy sencillo, implementar jardines en la azotea. Al plantar árboles y plantas en las azoteas, la ciudad podría ganar una gran cantidad de espacios verdes, que contribuyan  a la filtración del aire, a la captación del agua de la lluvia, a la reducción del consumo de energía, al relax y embellecimiento de una ciudad gris.
Los jardines en el techo pueden proporcionar un poco de soberanía alimentaria, en frutas y hortalizas, a una ciudad con algunos arraigos culturales singulares.
El proyecto Beirut Wonder Forest, tiene su propuesta en marcha, si el plan funciona, los beneficios para sus ciudadanos, en materia de salud y energía, en calidad de vida, será un primer acontecimiento mundial, las beneficios para el resto de las personas que habitan en las ciudades del mundo, será copiarlo y seguirlo, para convertir las azoteas de nuestras ciudades en un bosque, sencillamente maravilloso.
Post-Proyecto-Beirut-Wonder
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